Un club no lo lleva una sola persona. Aquí está qué puede hacer cada quien, qué necesitas para arrancar y cómo se ve una semana normal con el sistema puesto.
Los grupos son opcionales. Si el club entrena todo junto, todos quedan en General y funciona igual.
Nadie ve pantallas que no le tocan. Quien está en la puerta no ve la contabilidad; el deportista solo ve lo suyo. No es una cortesía: el sistema no le pinta el menú ni le deja abrir la dirección a mano.
Quien dirige también juega: una cuenta de director, entrenador o colaborador puede enlazarse con su ficha de afiliado, y entonces ve además su propia asistencia y su mensualidad.
Qué días, a qué hora, dónde y quiénes están convocados. Si los niños entrenan a las 4 y los adultos a las 8, son dos entrenamientos, no dos sistemas.
Se abre Asistencia y ya está elegido el entrenamiento de hoy, con solo la gente convocada. Se toca a quien vino y se guarda. Desde el celular, de pie, donde entrenen.
La cartera se arma sola con lo que ya se registró. Se ve quién está al día, quién por vencer y quién debe. Si se acuerda otra cosa con alguien, queda escrito como acuerdo y no como pago.
A quien lleva meses sin aparecer se le deja de cobrar sin que nadie tenga que acordarse. El día que vuelve, se marca «Volvió» y esos meses quedan cerrados: no reviven como deuda.
Escríbenos y lo resolvemos con tus propios datos, no con una demostración genérica.